Han pasado meses y me siento hambrienta, tragarme las palabras no bastará más, necesito que alguien entienda el desastre que soy y el miedo que tengo, que lo cotidiano en mí se vuelva colectivo, quiero un hogar.
Han pasado meses y me siento hambrienta, tragarme las palabras no bastará más, necesito que alguien entienda el desastre que soy y el miedo que tengo, que lo cotidiano en mí se vuelva colectivo, quiero un hogar.
Este semestre y estas elecciones presidenciales me rompieron un poco los sueños y la esperanza, ¿Así nos sucederá a todos los hijos de obreros?
Qué pena más grande querer cambiarlo todo y no tener nada. Qué pena más grande no poder hacer más por las futuras generaciones ni por mí.
No me quiero rendir, aún puedo ser feliz.